4 de marzo de 2012

Un homenaje a nuestro “peques”.

Un objetivo unánime para todos nosotros es trabajar para incrementar el interés de los niños por el Aikido.

El Aikido desarrolla la capacidad física, la flexibilidad, la concentración, el equilibrio físico y mental y contribuir a que los chicos se sientan mejor con su cuerpo, otorgándoles mayor confianza en sí mismos.

La práctica de Aikido se orienta a brindarles un espacio para explorar y desarrollar todas sus potencialidades físicas, mentales, espirituales y sociales a través de la gimnasia, los juegos, las técnicas de defensa personal y otros ejercicios que favorecen el aprendizaje en un clima divertido y dinámico.


19 de febrero de 2012

Curso con Dirk Müller, 5º Dan Aikikai

Estupendo curso el que acabamos de disfrutar con Dirk Müller.
Muchos de nosotros no le conocíamos y gracias a Angel Díaz Hernández compartimos práctica en Meco dejándonos muy buen sabor de boca.
Este vídeo es una buena muestra de lo que pudimos admirar durante las tres sesiones. Llama la atención la seguridad en los desplazamientos con una transición de pasos muy cercana al suelo, como si se deslizara. Mucho control de uke, siempre desequilibrado, siempre buscando la salida.
Dirk es un maestro muy amable y cercano, transmite mucha serenidad y tranquilidad y esto facilita mucho el aprendizaje y, por su puesto, la convivencia.
Sin duda Dirk Müller quedará como referencia para el futuro para muchos de nosotros.

9 de febrero de 2012

El silencio


Una de las cosas más provechosas y difíciles de conseguir en el Dojo es la práctica en silencio.
Algunas parejas aikidokas, no todas, no saben resistirse a intercambiar explicaciones, manifestar dudas, dificultades o descubrimientos, e incluso comentarios humorísticos, confidencias, etc. alejándose sin darse cuenta de la actitud que requiere el entrenamiento.
El descubrimiento de los "secretos" de cada técnica y su ejecución perfecta sólo son posibles estando presentes "aquí y ahora", y naturalmente el silencio verbal es su mejor aliado.
El ruido distrae, confunde e impide la práctica correcta y el progreso, y como resultado supone una pérdida de tiempo lamentable. El cuerpo no necesita explicaciones ni argumentos intelectuales para aprender movimientos, le basta con repetir cada gesto una y otra vez en silencio. Es la única vía para ir descubriendo sucesivamente los detalles convenientes.
El Maestro Ueshiba era muy escrupuloso al respecto y afirmaba que el perfeccionamiento del aikidoka no era posible sin un clima de respeto al lugar donde se busca obtener este mejoramiento. Según él, no puede haber calma interior en un ambiente ruidoso, poco serio, ya que las bases de Aikido deberán desarrollarse en un ambiente sereno, de silencio.

Fuente: "El Aikido" José Santos Nalda